La llama de la motivación

¿Qué es lo que mueve al hombre a logros increíbles?


En general el tema de la motivación en las empresas es algo que genera mucha polémica entre los asistentes a mis seminarios. El caso es que todos entienden la necesidad de generar esa ignición en sus equipos de trabajo pero muy pocos tienen a mano las claves para generar esa energía.




 



Según Dan Coyle en su excelente libro “Las claves del talento” cuando hablamos de ignición estamos refiriéndonos a aquello que crea y mantiene la motivación. La ignición es un estallido misterioso. Trabaja a través de fogonazos de imagen y emoción, de programas neuronales creados por la evolución que instalan en la mente enormes reservas de energía y atención.


Es el momento en que se enciende la pasión por algo. Son momentos que nos llevan a decir: “eso quiero hacer”. Supone un gran compromiso por algo. La respuesta (llámese fascinación, éxtasis o amor por una idea) conecta con un gran depósito de motivación en el hombre. Se trata de una idea pequeña, efímera y sin embargo poderosa: la visión de un “yo futuro ideal”. Esa visión orienta, energiza y acelera el progreso.


De viaje, en mis vacaciones, tuve la oportunidad de reflexionar sobre la llama de la motivación que supone la ignición al visitar un mágico lugar por la grandeza de su paisaje dominado por enormes rocas. En el condado de Wiltshire, en el sur de Inglaterra, se encuentra Stonehenge (stone = piedra; henge = monumento con borde circular), el monumento megalítico más extraordinario y enigmático del mundo.


Desde la antigüedad, Stonehenge ha despertado la atención y la admiración de los visitantes por su sorprendente arquitectura. No hay actualmente nada en el mundo que de manera alguna pueda compararse con este misterioso santuario, construido con grandes bloques rectangulares de piedras.


Se ha querido ver este monumento como la obra de un pueblo de los tiempos históricos, pero hay que reconocer que la cuidadosa conformación y perfecto acabado de los grandes monolitos, el uso de piedras colocadas horizontalmente, y sobre todo la coherencia y armonía del conjunto, ponen a Stonehenge muy por encima de las construcciones ordinarias megalíticas prehistóricas de Europa Occidental.


Por ello no debe sorprender el interés de las gentes y la fama de Stonehenge, monumento con una antigüedad de cerca de 1845 años antes de J. C.


Durante centenares de años, científicos e investigadores han rivalizado por encontrar el origen y significado de este monumento, pero, a pesar de tantas cábalas e hipótesis, lo cierto es que el misterio del significado de las ruinas de Stonehenge sigue en pie.


Ahora bien… ¿qué fue lo que generó en pueblos prehistóricos la motivación para construir semejante monumento? ¿Cuál fue la motivación que los llevó a trasladar por más de 350 kilómetros de tierra y mar piedras del peso de siete elefantes? ¿Cuál fue la ignición que produjo la construcción de este enorme monumento con los limitados recursos de que disponían?


Estas son aún son preguntas sin responder…sin embargo podemos responder otras más mundanas ¿Qué es lo que nos produce esa energía extra en forma de motivación? ¿Con qué actividad disfrutamos tanto que perdemos la noción del tiempo? ¿Haciendo que cosa sentimos que estamos realizando nuestra misión en este mundo?


Y mas interesante aún es preguntarnos ¿Cómo generamos en la empresa la ignición necesaria para los grandes objetivos? ¿De que manera motivamos a nuestros equipos para llevarlos a la excelencia? ¿Qué estamos haciendo para alcanzar logros extraordinarios?


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