Aprender el protagonismo

“Ante los fuertes vientos de cambio, quienes estén abiertos al aprendizaje se adueñarán del futuro, en cambio quienes crean saberlo todo se encontrarán fuertemente equipados  para operar en un mundo que ya no existe”. Eric Hoffer


Si hablamos de aprender, hablamos entonces de conocimiento, ya que todo conocimiento supone un aprendizaje previo…


…y para estar realmente abiertos al aprendizaje debemos ser conscientes de su poder transformador. Solo el aprendizaje nos permitirá adaptarnos a los nuevos tiempos, esto es, sobrevivir…


No hace mucho tiempo, el mundo era un lugar más predecible de lo que es hoy en día. ¿Espera alguien que los próximos veinte años sean menos turbulentos que los últimos veinte? Dados los cambios que se esperan ¿cómo será el mundo? Nadie lo sabe a ciencia cierta, pero hay una cosa que parece razonablemente segura: que retos continuos seguirán poniendo a prueba nuestra capacidad colectiva de hacerles frente.


Estudiando la curva de la información, es posible percibir que vivimos en una curva exponencial. Hasta el año 2010 el conocimiento se duplicaba cada veinte meses, hoy se dobla cada ochenta días: hay una aceleración en el proceso de cambio. Esto significa más transición y crisis más frecuentes.


Es por esta reflexión, que hoy sostengo que si no repensamos nuestros modelos mentales y formas de accionar y reaccionar frente al mundo no tendremos alivio para nuestras actuales dificultades: creciente turbulencia que produce nuevas tensiones; más desconexión y competitividad interna; gente que trabaja más en lugar de aprender a trabajar mejor.


Por ello, tenemos que cambiar nuestros paradigmas y aprender nuevos modelos de afrontamiento que nos permitan posicionarnos en un lugar de protagonismo cambiando la estabilidad por la trasformación, lo que supone alejarnos del status quo y acercarnos a la innovación.


Y si la única constante de nuestro tiempo es la aceleración del cambio, resulta fundamental anticiparse a esos cambios generando un contexto propicio para que los nuevos desafíos sean observados como una oportunidad, esto es, desde una visión protagonista. El planteamiento; entonces, de un aprendizaje para el protagonismo, supone un modelo de continua transformación aceptando los cambios como filosofía.



Es por ello que podemos afirmar que hoy el mundo ya no pertenece a los que saben sino a los que aprenden. Quien sabe, puede saber algo ya anticuado, en cambio quien aprende está constantemente innovando.


Lo que a menudo se llama “aprendizaje adaptativo” que es el “aprendizaje para la supervivencia”, resulta importante además de necesario. Sin embargo una persona inteligente conjuga el aprendizaje adaptativo con el aprendizaje generativo, un aprendizaje que aumenta su capacidad creativa.


A través del aprendizaje nos re-creamos a nosotros mismos. A través del aprendizaje nos capacitamos para hacer algo que antes no podíamos. A través del aprendizaje percibimos nuevamente el mundo y nuestra relación con él.


Como dice Peter Senge: “Las organizaciones que cobrarán relevancia en el futuro serán las que descubran cómo aprovechar el entusiasmo y la capacidad de aprendizaje de la gente en todos los niveles de la organización”.



 


Se trata de revertir patrones de conducta, modelos mentales, estructuras de pensamiento, creencias y supuestos limitantes para transformarlos en modelos protagonistas. Esto permitirá abrir nuevos canales de observación y de acción hacia el logro de resultados que dada la inercia cultural parecerían imposibles.

Trabajar con las personas para que “aprendan a aprender” es una de mis tareas como coach. Mi desafío es transformar al individuo en un sujeto protagonista, que aprende y ve los eventos como una oportunidad, un desafío o una ocasión para desarrollar sus competencias.


Las personas que se consideran “sabelotodo”, no tienen oportunidad de mejorar sus resultados ya que no dan espacio al aprendizaje, porque aprender requiere una elección, la elección de decir “no sé” y me hago “responsable”. Puede que no consiga los resultados que quiero, pero puedo influenciar el resultado y estoy dispuesto a arriesgar la posibilidad de un mal resultado para lograrlo.


Como en el “aprendiz”, la autoestima del “protagonista” se basa en seguir su visión y valores, viviendo sus compromisos, en vez de quedarse estancado en el victimismo del “no puedo”.


Para revertir el paradigma de “no aprendizaje” es necesario instalar una conversación de desafío, creatividad, pro actividad y confianza para alentar a las personas a tomar riesgos a fin de que desarrollen habilidades que las posicionen como la dueña de sus resultados. Quien es protagonista nunca pierde, o gana o aprende.

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6 Respuestas para “Aprender el protagonismo”


  1. Mariana Says:

    Muy buen artículo Alfredo! Cariños!



  2. alfredo Says:

    Hola Mariana, muchas gracias por tu feedback. Espero vernos pronto por Guatemala. Un saludo enorme desde Barcelona.



  3. Juan Says:

    Hola Alfredo, me resultó muy inspirador esta entrada. Cada día me gusta mas este blog. Muchas gracias por compartirlo.



  4. alfredo Says:

    Muchas gracias Juan Cruz, espero que sigas compartiendo tus reflexiones conmigo. Además si deseas me puedes, como todos mis seguidores, sugerir temas que te interesen que trate para poder compartir con ustedes dentro del ámbito de mi expertise. Sabes que estoy a disposición de ustedes para poder compartir…esa es la palabra, y desde allí nutrir al blog de un ir y venir de comentarios, post y reflexiones…un abrazo y seguimos en contacto. Alfredo



  5. Néstor Says:

    Francamente un muy buen artículo. Ciertamente el futuro es de todas aquellas personas que están dispuestas a escuchar, a equivocarse y a salir de su zona de confort.



  6. alfredo Says:

    Gracias Nestor, el ayudar a las personas a salir de su zona de confort es uno de los grandes desafíos que tengo día a día como coach. Las personas están “calentitas” en esa particular actitud de comodidad y les cuesta comprometerse a trabajar por un cambio que les lleve a sus objetivos. Ahora bien, una vez que se comprometen a “entrenarse para lograr sus metas” todo cambia y los logros llegan. Un abrazo grande. Alfredo


 
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