¿Trabajando mucho?

Regularmente, cuando no estoy impartiendo formación o dictando una conferencia, suelo desayunar en el café de un hotel barcelonés donde me atienden muy bien, ya que me conocen hace tiempo.


Hace un par de días estaba yo sentado en mi mesa junto a la ventana leyendo el periódico cuando se acercó la camarera a traerme mi café con leche y su inseparable croissant.



Al saludar a Verónica, me salió un natural: “¿Trabajando mucho?, a lo que Verónica contestó: “lo justo para que no me echen”.


Les confieso que me quedé unos minutos con la mirada perdida intentando interpretar y leer correctamente las palabras de esta joven. ¿Qué me habrá querido decir? ¿significa esto que no le agrada su trabajo? ¿hace su trabajo a desgano? ¿no se siente motivada? ¿su jefe la maltrata? ¿el hotel no le reconoce su auténtica valía?


Aún hoy, luego de unos días, sigue en mi cabeza la respuesta de Verónica. No porque sea trascendente para mí encontrar una explicación, sino porque entiendo que pueden haber muchas Verónicas a lo largo del país y esto nos debería hacer reflexionar sobre como estamos tratando a nuestros subordinados.


¿Sabemos lo que nuestra gente siente o piensa? ¿cuidamos de atender a sus necesidades? ¿les hacemos sentir como en casa? ¿les motivamos y potenciamos sus capacidades?

 

¿Ustedes que opinan? Espero sus comentarios.

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